De Girona a Andorra, una ruta mágica por el norte de España

En el mundo hay dos tipos de personas: están las que buscan huir de las temperaturas invernales con viajes al sur o a los archipiélagos, y luego estoy yo, una viajera amantes de las bajas temperaturas que no duda en coger la mochila y poner rumbo a los puntos más fríos de nuestra geografía para disfrutar de esos momentos únicos que nos regala esta estación.

Sí, tengo que reconocerlo: ¡me gusta muchísimo! Y tanto es así que hace tres semanas propuse a mi marido regalarnos una escapada romántica al norte de nuestro país. ¿Destino? Cataluña y Andorra, dos puntos que en invierno lucen especialmente bonitos y a los que volvería una y otra vez sin pestañear. El planning era sencillo: dos días en Cataluña y dos en Andorra.

La Farinera Sant Lluís

La Farinera Sant Lluís

 

Dado que hemos visitado la Ciudad Condal en numerosas ocasiones, en esta ocasión decidimos elegir entre Tarragona o Girona. Si bien el hotel Castell de Riudabella nos pareció realmente romántico y bonito, finalmente nos decantamos por poner rumbo a Girona eligiendo otro de esos alojamientos de ensueño: La Farinera Sant Lluís. Esta finca de lujo ubicada en Figueras es capaz de eliminar el estrés en menos de cinco minutos y es que basta un paseo por sus instalaciones para comprender por qué son tantas las personas que lo eligen como lugar de retiro.

Tras un primer día de viaje que se resumiría en varios aviones, algo de carretera y en una cena romantiquísima en nuestro hotel, el segundo día en Girona. Tras toda una mañana paseando por las calles de la capital de la comarca visitando lugares tan bonitos como sus baños árabes, las populares Casas del Oñar o sus puentes, decidimos salir de lo puramente urbano para sentir el aire frío de la montaña poniendo rumbo al Pirineo de Girona. Un punto único con unas vistas realmente extraordinarias.

El objetivo de nuestro tercer día de viaje era llegar a Andorra, el punto desde el que emprenderíamos el viaje de vuelta transcurridos dos días. Aunque nunca me había decidido a pisar el territorio del principado lo cierto es que, ahora que conozco bien Andorra, tengo que reconocer que es un auténtico paraíso al que no hay que dejar de ir.

Tras varias recomendaciones de amigos y conocidos y por sus buenas críticas, decidimos alojarnos en el Grau Roig Andorra Boutique Hotel & Spa. Un hotel ubicado junto a las pistas de esquí de GranValira que regala unas estampas invernales realmente encantadoras. ¿Lejanía respecto a Andorra la Vella? No más de 15 minutos en coche, es más: está perfectamente ubicado de otros lugares de interés como Caldea o el parque temático Naturlandia.

Además de visitar parajes naturales únicos y de regalarnos algunas horas de esquí (con monitor), en estos dos días tuvimos tiempo suficiente para probar lo mejor de su gastronomía y para regalamos algún que otro momento romántico. Un San Valentín improvisado y fuera de fecha que ya queremos volver a repetir.

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